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ESTRES

   
 
La KIROTERAPIA ANTIESTRES , es importante para controlar el estres ya que comprende:
Terapia manual ,varias rutinas de acuerdo a la necesidad -como en la foto.
Terapia energetica, al unisono.Se aplica energia utilizando diferentes tecnicas.
Ejercicio Mental, la persona que recibe la terapia esta ejercitando la mente segun indicaciones, lo que permite que descanse mas.
Asesoramiento,psicologico, nutricional y espiritual.

Conozca mas sobre el estres, sus efectos y tambien lea sobre el sistema inmunologico y la relacion con el estres.

SIENTASE BIEN ,REGALESE SESIONES DE KIROTERAPIA REGULARES.

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Un determinado grado de estrés estimula al organismo y permite que éste realice su objetivo, volviendo después a la "normalidad" cuando el estímulo ha cesado. Por ejemplo, si somos atletas e intentamos conseguir una buena marca en una competición, estaremos sometid@s a un estrés que implicará un aumento de la actividad muscular (mayor frecuencia cardíaca, mayor irrigación) y nos ayudará a correr más deprisa, pero cuando volvamos a casa y el estímulo (presión) haya cesado se producirá un descenso de las constantes y el nuestro organismo volverá a su estado inicial.
¿qué ocurre cuando se mantiene el estado de presión y se entra en un estado de resistencia?..
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Nuestro organismo presenta una respuesta fisiológica al estrés, experimentamos secreciones hormonales "anómalas" que nuestro cuerpo suele activar en puntualmente en situaciones de peligro o amenaza:

Se movilizan las defensas del organismo

Aumenta el ritmo cardíaco

Se contrae el bazo, liberándose gran cantidad de glóbulos rojos.

Se redistribuye la sangre que abandona sitios menos "importantes" como la piel o las vísceras para concentrarse en las "zonas de acción"( músculos, cerebros y corazón).

Aumenta la capacidad respiratoria.

Se dilatan las pupilas

Aumenta al coagulación de la sangre

Aumenta el número de linfocitos, que son las células de defensa


En una situación de estrés se produce una reacción psicosomática que se caracteriza por la presencia de un estado de tensión excesiva, en el que se mezclan un cansancio físico y psíquico que puede conducir incluso al agotamiento.

Sin embargo la consecuencia estrella del estrés, su núcleo fundamental es la ansiedad: siempre que haya estrés, aparecerá la ansiedad..

A diferencia del miedo (temor específico y concreto, determinado y objetivo), la ansiedad es una manifestación afectiva que se caracteriza por el temor ante algo inconcreto y difuso, carente de objeto exterior, en la que la persona tiene una impresión de indefensión. Esta ansiedad va a provocar una gran alteración de toda la psicología del sujeto que se proyecta
en una percepción particular de la realidad:

Una situación que el individuo no puede controlar, que le supera.

Sensación de incertidumbre, de peligro.

Un miedo ante una amenaza que se hará efectiva en el futuro.

Una angustia y una impotencia ante la espera de un peligro indeterminado.

No hay que olvidar que cierto grado de ansiedad es adaptativo (si su intensidad no es excesiva) ya que nos ayuda a enfrentarnos a los requerimientos de la vida diaria. Cuando este proceso de adaptación a la realidad tiene éxito, la tensión que provoca es vivida por la persona como motivadora y satisfactoria. Sin embargo, si la ansiedad es muy intensa y/o dura mucho tiempo, se producen manifestaciones físicas importantes, que, a la larga, constituyen el núcleo de la patología psicosomática

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AYUDA PARA COMBATIR EL ESTRES INFANTIL

Los niños tienen cada vez más problemas de sobrepeso, son más torpes y agresivos, y también tienen problemas de concentración en el colegio. Este diagnóstico es ciertamente preocupante. ¿Qué se puede hacer?


En un “laberinto infantil” (taller de juegos) realizado en la ciudad alemana de Wedding se ha intentado mediante un programa denominado “En marcha a: –Esto-me-va-bien–”.


Durante el proyecto, diferentes especialistas analizaron lo que puede hacerse para mejorar la salud infantil, con la novedad de tener en cuenta lo que los propios niños pueden hacer para, por ejemplo, reducir su estrés.


Uno de cada cuatro niños está convencido de que no se puede hacer nada para evitar el estrés, según afirma el psicólogo Johannes Klein-Hessling, de Berlín.

Klein-Hessling y sus colaboradores han constatado que las diferentes técnicas, incluyendo el tradicional “contar cuentos”, ayudan a relajarse física y psicológicamente a los niños, pero los efectos no duran a largo plazo. Sencillamente, a los niños ya no les apetece.

Más efectivo es el entrenamiento en superar el estrés en diferentes etapas. En primer lugar se les informa sobre lo que es el estrés, y después, por medio de juegos de rol, se les prepara a resolver los problemas.

“¿Qué podría hacer este niño en esa situación?” Cuando se trata de soluciones concretas, individuales, los niños pueden aprender a encontrarlas.

Para muchos niños, el poder disponer de más espacios libres para moverse, jugar, correr, sería ya, una de las claves del éxito. No se trataría tanto de practicar deportes, sino algo mucho más sencillo: jugar al aire libre. Pero en las ciudades actuales esto se hace cada vez más difícil.

Según estadísticas, la cuarta parte de los alumnos de la escuela elemental sólo juegan un día a la semanda al aire libre.

Es sabido que los juegos, por ejemplo de pelota, son algo más que un pasatiempo divertido: les ayudan a experimentar, es una actividad de investigación.

“La falta de juegos al aire libre es verdaderamente una pérdida cultural”, se queja Stephan Riegger de la Universidad de Berlín, quien hace años fundó la asociación “Berlín se mueve”.

En uno de los proyectos, los propios niños les contaban a los arquitectos y planificadores en un taller de planificación, cómo y dónde les gustaría poder jugar en los recreos.

Incluso el camino hacia el colegio “hay que ponerlo en movimiento” Si se recorren unos 500 metros andando hasta el colegio, ello supone 200 km al año de caminata.

Antaño los niños estaban acostumbrados a recorrer distancias mucho mayores, mientras que actualmente se les lleva en coche a la puerta del colegio.

El “autobus a pie” pretende cambiar estos hábitos. En este proyecto grupos de alumnos de más edad recogen a sus respectivos pupilos en ciertos puntos (paradas de autobús, etc.) alrededor del colegio, y les acompañan a clase.

En ella se tratan después temas relacionados con el camino que recorren, aprenden a calcular distancias, a describir el recorrido, así como las reglas de seguridad vial.

EMOCIONES Y ESTEREOTIPOS NEGATIVOS PUEDEN ACELERAR EL ENVEJECIMIENTO

La razón por la que algunas personas experimentan un deterioro físico rápido y en ocasiones repentino mientras que otras, en cambio, se conservan bien durante mucho tiempo, es un misterio que la genética aclara sólo en parte.


Dos estudios recientes, aparecidos en el diario “Psychology and Aging” acaban de demostrar cómo determinados factores psicológicos, como las emociones y los estereotipos negativos, también pueden tener relación con el mantenimiento óptimo de nuestra salud a lo largo del tiempo.

El primer estudio ha sido llevado a cabo por un equipo de investigadores de la universidad norteamericana de Texas, que ha analizado a un grupo de ancianos mejicanos habitantes del sudoeste de Estados Unidos.

Se trata del primer estudio dedicado a examinar el papel protector de las llamadas “emociones positivas” en el envejecimiento, en el caso de las minorías de población de Estados Unidos.

Los investigadores Glenn Ostir, Kenneth Ottenbacher y Kyriakos Markides siguieron el desarrollo de los participantes en el estudio durante siete años, midiendo su peso, su nivel de cansancio, su velocidad al andar y su fuerza de agarre.

Emociones positivas:
Tal como explica la American Psychological Association en un comunicado, las emociones positivas se midieron durante el mismo periodo preguntando a los participantes la asiduidad con la que, en la última semana antes de la realización de los diversos tests, habían sentido emociones del tipo: “Me siento tan bien como el resto de la gente”, “estoy esperanzado con respecto al futuro”, “soy feliz” o “disfruto de la vida”.

El envejecimiento y la debilitación de los participantes aumentó casi en un ocho por ciento durante los siete años que duró la prueba, pero aquellos que tenían una puntuación más alta en sus afectos positivos, eran significativamente menos proclives a deteriorarse que los demás. Cada punto de incremento en la medida de las emociones positivas estaba asociado con un tres por ciento de disminución en el riesgo de deterioro físico.

Los investigadores achacan estos resultados al hecho de que las emociones positivas puedan afectar directamente a la salud por la vía química, y que las respuestas neuronales puedan estar relacionadas con el mantenimiento del equilibrio homeostático (tendencia del sistema a conservar la estabilidad interna).

Buena memoria:
Un segundo estudio, realizado por investigadores de la North Carolina State University, ha demostrado cómo los estereotipos negativos y los efectos del paso del tiempo en el cuerpo humano, afectan a la memoria de los adultos más maduros.

Para llevarlo a cabo, los investigadores Thomas Hess, Joey Hinson y Jill Statham, utilizaron a 193 participantes para la realización de dos experimentos. El primero de ellos, con gente de entre 15 y 37 años, y el segundo con gente de entre 57 y 82 años.

Los participantes fueron expuestos a palabras relacionadas con los estereotipos, con el fin de recrear una imagen positiva o negativa de la vejez (senil, frágil, confundido, quejica, olvidadizo; o bien, realizado, digno, distinguido, sabio, triunfador).

Los resultados demostraron que el funcionamiento de la memoria en los ancianos era peor cuando escuchaban las palabras negativas que cuando escuchaban las positivas.
Además, las diferencias en cuanto a calidad y capacidad de memoria entre jóvenes y mayores se reducían después de la recepción de mensajes positivos con respecto a la vejez, con lo que ambos alcanzaban casi el mismo nivel memorístico en algunas situaciones.

Posible control:
El estudio también ha demostrado que los ancianos pueden controlar el efecto negativo de la activación de los estereotipos, pero sólo cuando este efecto es relativamente sutil. Sin embargo, cuando los estereotipos son evidentes y tienen demasiado peso, el funcionamiento de la memoria de los ancianos tiende a verse afectado negativamente.

Los investigadores han señalado que los resultados de este estudio destacan la importancia del entorno social para la calidad de vida de los ancianos, así como para su mantenimiento vital. De los estereotipos depende en cierta medida que puedan seguir siendo miembros productivos y competentes para la sociedad durante más tiempo.
Visión Introductoria al Estrés Infantil

El tema del estrés es frecuentemente manejado tanto por artículos periodísticos o revistas populares, como por reportes científicos. Las preguntas básicas para iniciar la comprensión del tema son pocas: ¿qué es el estrés?, ¿qué reacciones tenemos cuando experimentamos estrés?, ¿Se puede afirmar que los niños también padecen estrés bajo condiciones difíciles?

De hecho, los niños y adultos pueden mostrar diferentes modos de reaccionar frente al estrés (Weinman, 1987); además el estrés juega un papel importante en las causas y el mantenimiento de problemas emocionales, lo que es especialmente también cierto en los niños (Chandler y Shermis, 1986). Tanto los padres, profesionales de la salud y profesores, así como las personas que están presentes en las relaciones del niño, deben acercarse a la compresión del estrés en los niños, para tener un mejor panorama de la salud mental del niño en la familia, relaciones sociales y el funcionamiento escolar.

Para acercarnos al estrés en los niños, debemos estar alertas a cuatro aspectos muy importantes que nos orientarán tanto en la observación de los niños como en las formas de tratar de ayudarlos (Chandler, 1985; Chandler y Maurer, 1996):

Los estresores que afectan al niño (¿qué eventos o estímulos están estresando al niño?)

La percepción del niño sobre los estresores (¿el niño cree que no podrá hacer frente a los estresores?, ¿qué piensa sobre la posibilidad de controlar lo que le sucede?).

El impacto del estrés sobre las áreas de funcionamiento del niño: desempeño escolar, relaciones sociales y familiares, salud física.

El comportamiento que adopta el niño para ajustarse al estrés. (¿El niño estresado reacciona con comportamientos aleatorios?, ¿Qué tipo de patrón de conducta al estrés está adoptando el niño?)

Estos elementos deben ser considerados puntos clave para la investigación , la intervención terapéutica y la prevención. La observación del niño, sea por un especialista, profesor o padre de familia, debe estar orientada por estos cuatro puntos de referencia.

Para definir lo que es el estrés, se pueden tomar como referencia tres enfoques (Weinman, 1987):

Es estrés como estímulo: la monotonía, el aislamiento, el trabajo continuado bajo presión de tiempo, el calor, el cambio abrupto de ambiente, etc., son condiciones estresantes cuyos efectos generalmente provocan al niño reacciones de adaptación; estas reacciones pueden, sin embargo, no ser adaptativas. Desde este punto de vista, se toma al estrés como estresor, es decir, como las características del ambiente que exigen conductas de adaptación. se pueden identificar tanto estresores externos (como las circunstancias en las líneas anteriores) como estresores internos (impulsos, deseos, etc.) (Cramer y Block, 1998)

El estrés como respuesta: el niño exhibe conductas como respuesta que intentan adaptarlo al estresor. Los niños pueden mostrar, como mencionamos en un párrafo anterior, diferentes estilos de respuesta ante el estrés (Chandler, 1985; Chandler, 1994; Chandler y Maurer, 1996), reacciones que significan el uso de determinados mecanismos defensa (Cramer, 1987), inclusive desde la edad preescolar (Cramer y Block, 1998). Considerando el aspecto fisiológico, Selye (1974) denominó Síndrome de Adaptación General a las reacción fisiológica generalizada en la experiencia de estrés.

El estrés como amenaza percibida: desde otro punto, se asume que el estrés proviene de la percepción y evaluación que la persona hace de la situación, identificándola como evento amenazante para la propia seguridad. El sujeto evalúa y compara sus propias capacidades para hacer frente al estrés y la intensidad del estresor, experimentando reacciones consecuentes de esa evaluación. La disparidad entre los retos que experimenta la persona y la creencia que tiene sobre su capacidad para afrontarlos, determina la experiencia del estrés(Alsop y McCaffrey, 1993).
Por otro lado, teniendo presente los estresores, la principal fuente de estresores en la edad escolar se ubica en el contexto escolar. Esto lo demostró Madders (1987), quien identificó una relación de eventos estresantes escolares y extraescolares, después de observar una clase en el nivel primario:

Pérdida de algún padre (por fallecimiento o divorcio).
Orinarse en clase.
Perderse; ser dejado solo.
Ser molestado por niños mayores.
Ser el último en lograr algo.
Ser ridiculizado en clase.
Peleas entre los padres.
Mudarse a un nuevo colegio o salón.
Ir al dentista o al hospital.
Pasos y exámenes.
Llevar a la casa un reporte negativo del colegio.
Romper o perder cosas.
Ser diferente (en algún aspecto).
Un nuevo bebé en la familia.
Hacer algo ante un público.
Llegar tarde al colegio.
Obsérvese que un número de estresores relativamente importante proviene del contexto escolar.

Para adicionar aún más la importancia del ambiente escolar como fuente potencial de estresores, uno de los aspectos quizás menos atraídos como objetivos de investigación en el contexto educativo es la transición del nivel primario al secundario. En la temprana adolescencia, este proceso esta asociado con numerosos estresores, descubriéndose que las características del cambio o del nuevo ambiente pueden tener un impacto negativo y ser fuentes de estrés (Chung, 1995). Chung (1995) encontró, confirmando los resultados de otras investigaciones, que en la vida del adolescente temprano, la transición escolar es una experiencia estresante que afectarán, de manera observable, en el rendimiento académico; esto podrá ser más notable en los adolescentes varones que en las mujeres.

Para describir ahora las diversas formas que toman las reacciones al estrés, abordaré dos perspectivas muy ilustrativas de las respuestas al estrés por los niños.


Mecanismos de Defensa

Es probable que en alguna oportunidad, los profesores o padres de familia han escuchado hablar sobre los mecanismos de defensa. Incluso, su uso también forma parte del vocabulario de quienes se han enterado superficialmente de su significado.

Utilizando la definición de una reconocida investigadora (Cramer, 1987), mecanismo de defensa es una operación cognitiva que funciona como protección para la persona ante los efectos de la ansiedad. En este sentido, las defensas son adaptativas, pues permiten a la persona continuar funcionando en situaciones que le generan ansiedad (Cramer, 1987). Las defensas utilizadas son activadas para mantener el equilibrio psicológico (Cramer y Block, 1998).

Está demostrado que los mecanismos de defensa siguen un secuencia predecible en el desarrollo de la persona. En otras palabras, desde la infancia hasta la adultez, la persona utiliza diferentes defensas ante las situaciones estresantes, de acuerdo diferentes momentos en su desarrollo (Cramer, 1987). Como tales periodos de desarrollo involucran un desarrollo cognitivo en aumento, la persona usa las defensas más complejas mientras más edad tenga, y las más simples o primitivas en edades tempranas; esto lleva a afirmar que existen mecanismos de defensa apropiados para una edad en el desarrollo del niño (Cramer y Gaul, 1988).

Para tener una mejor visión de lo que se estamos hablando, las siguientes descripciones provienen, principalmente, del trabajo de Cramer (1987), sobre el desarrollo de los mecanismos de defensa, considerando principalmente tres de ellas: negación, proyección e identificación.

La negación, defensa típica de los niños en edad preescolar ante los situaciones estresantes, aparta la atención fuera de los estímulos nocivos o peligrosos, negando su existencia. Durante las relaciones del niño con un ambiente estresante, las conductas que demuestren afirmaciones de negación de lo que está sucediendo, percepción inesperada de optimismo, bondad o gentileza en una situación donde claramente no la hay, negar sentimientos, "no ver" el estímulo amenazante, etc., pueden ser alusivas a la utilización de la negación. Este recurso se puede resumir en "no existe eso". Lo que ocurre es una pobre diferenciación entre los estímulos internos y los externos (típico en edades tempranas). Tanto las relaciones sociales como el creciente desarrollo cognitivo contribuyen a reducir el uso de esta defensa; sin embargo, a nivel de la fantasía, aún puede seguir utilizándose, sin distorsionar la realidad (por ejemplo, cuando los adultos se detienen a "soñar despiertos"). Los adultos que utilizan tal mecanismo de defensa como recurso principal para afrontar el estrés, estarían utilizando una defensa primitiva y, por lo tanto, inmadura.

La proyección es utilizada, por lo común, por los niños en edad escolar y es más madura que la negación. El niño, en esta etapa, reconoce mejor lo que ocurre fuera de él (la realidad) y dentro de él (sus fantasías); similarmente, está aprendiendo normas sociales que las interioriza y controlan ciertos pensamientos y sentimientos que en estas edades son considerados inaceptables. La proyección funciona atribuyendo las características propias que son desagradables o inaceptables. "No soy yo, son ellos" es una afirmación que podría resumir el uso de la proyección. Los niños (y adultos) que utilizan la proyección en situaciones de ansiedad, no muestran una seria distorsión de la realidad. La proyección es utilizado a través de la niñez y adolescencia. Atribuir la propia agresividad o sentimientos hostiles a otros, la suspicacia, afirmar conocer y saber las necesidades e intensiones de otros, percepción de ser amenazado sin bases objetivas, etc., son indicios del uso de la proyección.

Por último, en mecanismo de identificación. "No son ellos, soy yo" es una afirmación que podría ser identificado en esta defensa. Ocurre cuando se toma como propio ciertas cualidades o características de otras personas o personajes, cuyos efectos mejorarán la propia seguridad y autoestima. Durante la adolescencia, esta defensa un papel importante. La imitación de actividades y características de personajes, la autoestima conseguida a través de la afiliación con otras personas, etc., son expresiones de la identificación.

Sabemos que las situaciones bipolares (éxito-fracaso) tienden a ser percibidas como amenazantes a la propia autoestima. En tales situaciones, los niños (así como los adultos) utilizan generalmente la negación para protegerse de la sensación de fracaso, mientras que los niños ante el éxito tienden a utilizar más defensas de identificación (Cramer y Gaul, 1988).

La diferencia de género influye en cómo los niños y las niñas utilizarán los mecanismos defensivos. Por ejemplo, los varones tienden a orientar más sus reacciones defensivas hacia el exterior (hacia el mundo externo); los niños son, entonces, más "acting out", descargando hacia fuera de sí mismos sus emociones o culpando a los demás por su propio fracaso. Las niñas, contrariamente, tienden a orientan sus respuestas hacia el interior (mundo interno) (Cramer, 1983). Es más esperable, por lo tanto, ver que los niños expresen sus quejas, agresión y reacciones a la frustración hacia las personas, los objetos y la situación externa en general. Las niñas, son percibidas con comportamientos que reflejen volcar hacia sí mismas las frustraciones, agresividad o emociones displacenteras; y es más probable también que el fracaso sea atribuido a sí mismas.


Patrones de conducta frente al estrés

Los niños pueden mostrar ciertos patrones en sus reacciones frente a los estresores. Estas reacciones son intentos adaptativos para ajustarse a las demandas del ambiente estresante (Chandler y Maurer, 1996). Imaginémonos por un momento una línea recta; en un extremo están las conductas adaptativas y efectivas y en el otro extremo los comportamientos desadaptativos frente a los estresores. Entonces, las conductas que adopta el niño para enfrentar el estrés pueden ser vistas en este continuum (Chandler, 1985).

Si se construye un eje, se puede hallar cuatro cuadrantes que corresponden a los modos en que las reacciones al estrés de los niños pueden tomar forma (ver Figura 1). Los cuatro patrones de respuesta al estrés pueden ser descritos de la siguiente manera (Chandler, 1985):

Respuesta Dependiente: falta de autconfianza, dificultad para aceptar las críticas, pobre asertividad, poca participación en actividades.
Respuesta Reprimida: mucha sensibilidad, fácilmente se molestan o se les hieren sus sentimientos, temerosos ante nuevas situaciones, poca confianza en sí mismos, preocupados innecesariamente.
Respuesta Pasivo-Agresiva: frecuentemente son niños de bajo rendimiento académico, tienden a postergar sus deberes; poco cooperativos, despistados; sus notas tienden a bajar.
Respuesta Impulsiva: exigente, desafiante, de temperamento explosivo; iniciarán incomodidad o molestia en sus interacciones con otros niños; Por otro lado puede ser muy activos, descuidados en su trabajo escolar.
Desde este punto de vista, la conducta del niño bajo estrés puede ir desde el extremo pasivo al extremos activo; y por otro lado, del extremo introvertido al extremos extrovertido. Una representación gráfica de este modelo será mejor comprendido si se construye un eje (ver figura 1). Mientras más extremas sean las conductas (hacia los polos Activo-Pasivo o Introversión-Extroversión), más desadaptativos será el ajuste el niño a su ambiente.

De manera similar, Moos y Billings (1982) describieron unos patrones re respuestas para enfrentar las situaciones estresantes:


Aceptación Resignada: aceptar la situación tal como ocurre. Hay un sentimiento de sometimiento al destino o que nada puede hacerse.

Descarga Emocional: las respuestas de este tipo involucran un carencia de control en las emociones, dejando que se exterioricen de manera intensa.

Desarrollo de Recompensas Alternativas: para compensar la frustración o la pérdida experimentada, la persona puede recurrir a buscar metas sustitutas, creando fuentes alternativas para buscar satisfacción. Implica una conducta autónoma.

Evitación cognitiva: se escapa en las fantasías, en el "soñar despierto" y en negar la situación estresante.
Las implicancias de las conceptualizaciones vistas en el presente documento deben alertar a los padres y profesores para actuar con sensibilidad ante las necesidades adaptativas de los niños; adicionado a ello, tomar en cuenta también que gran parte de los estresores y recursos adaptativos provienen de la relación que mantenemos con los niños en el hogar y en el colegio. Ciertos patrones de reacción al estrés pueden ser predecibles, sea que estén vinculados a etapas del desarrollo o a conocidas clasificaciones clínicas de la conducta infantil; los padres y profesores pueden entonces estar mejor orientados al conocer el rango de posibles reacciones de sus hijos(as)ante potenciales estresores previamente identificados en la literatura.

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PROBLEMAS DE ADAPTACION CONDUCTUAL
Dr. HENRY CASTILLO
Psicólogo U.S.B. Magíster Neurociencias.
Internacional de Andalucía . España.
DIRECTOR: CENTRO DE NEUROPSICOLOGIA INFANTIL


PROBLEMAS DE ADAPTACION CONDUCTUAL
El comportamiento debe entenderse como un fenómeno multicausado por fuerzas de tipo biológicas, psicológicas y sociales.
El comportamiento desadaptativo responde a los mismos principios que la conducta adaptativa y no se puede entender al margen de los procesos del desarrollo.

ALTERACIONES ADAPTATIVAS
Dificultades del niño para lograr un AJUSTE con las demandas del medio y las características del ambiente en el cual se encuentra inmerso.
Estos desajustes derivan en dificultades en las áreas del funcionamiento vital del niño (familia, escuela, amigos, etc.)

PROBLEMAS DE ADAPTACION CONDUCTUAL
La prevalencia de los trastornos infantiles
(sin considerar los cuadros subclínicos)
en general están entre el 14% y el 22%.
(Brandenbury et al 1990).

PROBLEMAS DE ADAPTACION CONDUCTUAL
Los problemas infantiles predicen trastornos emocionales, cognitivos, comportamentales y adaptativos a nivel del adulto.
(Caspi, 1995).
Los trastornos de ajuste surgidos en la niñez se relacionan con trastornos psiquiátricos en los adultos (Douglas, 1979)

PROBLEMAS DE ADAPTACION CONDUCTUAL
Los recientes cambios en las condiciones ambientales y sociales que aumentan el riesgo de aparición de más problemas de comportamiento y a más temprana edad.
(Black, 1998).

CAMBIOS SOCIALES RECIENTES:
Familias inmigrantes.
Maltrato y separación de los padres.
Maduración precoz.
Maternidad prematrimonial.
VIH, Alcohol y Cocaína.
Supervivencia de fetos por el avance médico.

PROBLEMAS DE ADAPTACION CONDUCTUAL
Los varones superan a las mujeres en la prevalencia de trastornos, excepto en los desordenes de la alimentación, depresión, ansiedad y mutismo.
(Harturg, 1998)

PROBLEMAS DE ADAPTACION CONDUCTUAL
Los trastornos son mayores en los niños en la primera y segunda infancia (principalmente en conducta perturbadora).
Las dificultades de la mujer aumentan en la adolescencia.
(Trenblay, 1992).

Factores de vulnerabilidad
Nivel socio-económico bajo
Pobre salud mental de los padres
Ambiente familiar no cohesionado
Sistemas de apoyo insuficiente
Estilos de crianza “sobreprotector”
Corta edad
Temperamento difícil y reactivo

Factores de vulnerabilidad
Escasas habilidades sociales
Locus de control externo
Auto eficacia baja
Patrón de conducta tipo A
Autoestima baja
Estilo de dominio: Desesperanza aprendida.

Factores “protectores”
Nivel socio-económico medio y alto
Salud mental adecuada en los padres
Ambiente familiar nuclear y cohesionado
Sistemas de apoyo suficientes
Estilos de crianza “que facilitan la autonomia”
Ser de mayor edad
Temperamento fácil

Factores “protectores”
Amplias habilidades sociales
Locus de control interno
Alta auto-eficacia
Alta auto-estima
Patrón de conducta tipo B
Estilo de dominio: Competente
C.I. alto

Factores “protectores”
Altos logros académicos
Familiares que cubren las NBE
La disciplina “democratica”
La valoración de uno de sus talentos por parte de los adultos significativos
Presencia de profesores que permitan IDENTIFICACIÓN y APOYO
Presencia de redes de apoyo (grupos de pertenencia).

Estrés infantil
El estrés vital acumulativo produce un descenso en el rendimiento académico (Sterling, 1985).
El estrés vital se asocia a un aumento de conductas disruptivas en el aula (Fontana, 1984).

Consecuencias del estrés infantil
El estrés vital correlaciona con el numero de días escolares perdidos por causa de enfermedades (Psico-somáticas).
Los acontecimientos vitales amenazantes se han asociado a mayor accidentalidad en los niños (posiblemente por la disminución de la vigilancia tanto paterna como personal)

Consecuencias del estrés infantil
Las infecciones (principalmente del tracto respiratorio) normalmente se asociaban con acontecimientos estresantes vivenciados 15 días antes.
Los dolores abdominales recurrentes se asociaron con altas puntuaciones en estrés.

Consecuencias del estrés infantil
La cohesión familiar y el estrés cotidiano en los niños y adolescentes explican el 72% de los estados depresivos.
Los problemas de conducta escolar se incrementan significativamente durante etapas de estrés familiar, escolar y personal.

Eventos de estrés infantil
Separación de los padres
Muerte de una figura significativa
Eventos de estrés postraumático
Padres obsesivos
Perdida académica en ambientes perfeccionistas
Nacimiento de un hermano
Rechazo de coetáneos

Consecuencias del estrés infantil
Los intentos de suicidio en niños y adolescentes están mas relacionados con situaciones de alto estrés vividos en los 12 últimos meses que la depresión u otra condición psicopatológica
(Cohen et al 1982).

Consecuencias del estrés infantil
El estrés se ha asociado con la aparición de
los trastornos de alimentación:

La anorexia asociada a estrés constante
La bulimia asociada a estrés agudo
(6 meses).


Consecuencias del estrés infantil
Los niños sometidos a duras críticas
desarrollan:
Altos niveles de ansiedad social
Temor a la evaluación académica
Baja resistencia a la frustración
Poca sensibilidad a la retroalimentación constructiva (Buendía, 1993)

Estrés infantil
El efecto de un estresor varia de un niño al otro y depende de “las estrategias de afrontamiento” de las que disponga el sujeto en su repertorio conductual, cognoscitivo y emocional:

COMPETENTE vs. INCOMPETENTE

Maltrato infantil
Estos niños desarrollan apegos poco seguros, se vuelven vigilantes prestando atención a señales hostiles, perciben las relaciones sociales como coercitivas y amenazantes y utilizan estrategias agresivas para resolver los problemas interpersonales.

Maltrato infantil
Procesan la información de forma sesgada, manejan esquemas de las relaciones sociales como negativas, impredecibles y conflictivas.
(Wekerle, 1996).